¿Por qué no escribe usted?

18 Dic

La primera línea de lo que escribes siempre acaba entera en la boca de la gente. No quisiera hablarte de las partes del ojo, no soy una gran conocedora de la materia, pero sé que hay un imán en la pupila que la atrapa, a la primera línea, digo. El imán atrapa a la primera línea.

Una vez allí, se mueve por una especie de conducto con paredes velvet. Va deslizándose por el cristalino y cae en una de las amígdalas palatinas (esta división está conectada al cerebro). Hablan de un túnel fucsia y de un escaparate moqueta azul. Hay muchas personas mirando. Puedo ver a una señora abanicando a un abanico de flores. Bigote, gomina y gafas de las de corazón, amarillas, creo, grandes, muy grandes. Bueno, hay hombres que llevan gafas y otros simplemente hombreras. 

Cuando la primera línea de lo que escribes llega hasta las papilas filiformes, entonces, se convierte en una gran bola de papel. La saliva hará el resto. El resto es el discurso. El discurso que te tragas cuando te atreves a escribir esa primera línea.

Hay muchos discursos que te animaría a escupir, cuanto más lejos, mejor, cuanto más mojados, más se agarran. Por ejemplo: puedes escupir el discurso que habla de todo aquello que necesitarás siempre. Necesidades como cromos que vas coleccionando mientras creces. Necesidades tales como la propiedad, la filantropía, la sobreeducación, el contacto. También, el discurso cenital: debes saber qué eres, debes saber quién eres, debes saber qué quieres… Y todo ello, debe coincidir, a su vez, con lo que millones de desconocidos han querido durante años. El discurso de las banderitas, también lo escupiría, por cansino: esto no porque no, esto sí porque sí, el club de los tristes, el club de los siempre contentos, el club de los cínicos, de los no-más-pagar-hasta-que-yo-no-me-lleve-nada, el discurso de los que llegan a políticos para cambiar la política y lo único que cambian es su propio sueldo, ¡ah! y los amigos que juegan, que ya no son los de los otros políticos sino los de estos políticos tan distintos y tan válidos. El discurso de las madres que no quieren ser madres pero que son madres porque quieren. El discurso de los que abren una editorial pequeñita para editar a los pequeñitos y hacen un corro enorme para editarse a sí mismos. Escupe también el discurso de que los medios mienten, de que la vecina miente, de que tu pareja miente. El discurso de que debes protegerte cuando salgas a la calle y no caminar por ciertos sitios porque las desgracias se provocan, porque las muertes se propagan, porque tú lo estás buscando.

Escribe “porque el fantasma, porque ayer, porque hoy, porque mañana, porque sí, porque no(…)”

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